stop consumo

STOP CONSUMO titre original – STOP CONSOMMATION –
-  éditions Key Largo – Toulouse, 2oo1
-  auteur David Vial, traducción de Virginie Soulé

texte disponible disponible sous Licence Creative Commons

Capítulo 1- El tipo tiene un aire joven, unos trenta años, es grande, tiene el pelo castaño, casi pelirrojo, enmarañado (sobre la cabeza). Baja de un coche del pasado, toma la esquina de la calle y sube hacia el Este. Detrás de él la patrulla continúa su ruta, dejándo a otra seguir la pista. Alex, el tipo, empuja la puerta de un drugstore. Pregunta si está listo su sello. Encargado el día anterior por teléfono, el objeto ha efectivamente sido entregado con una caja de tinta de regalo. Para verificar el motivo, pide una hoja al comerciante, que le entrega una con la efigie de coca. Entonces Alex apreta el caucho contra la caja y lo dirige al logotipo rojo. STOP aparece en letras mayúsculas, fuente : charter one. Contento del resultado, arruga la hoja y se marcha. Dirección Norte-Este- Sección fluvial Dejándose llevar por el tráfico, Alex lia un cigarillo. Unos minutos más tarde, aparca delante de un nuevo drugstore. 47 calle derecha-Número 356 Mientras entra allí, un madero paisano entra en el precedente. Acercándose al mostrador muestra su placa y le hace preguntas sobre el tipo que acaba de salir. El empleado afanoso le entrega en seguida el bono que revela la huella pedida por el cliente : STOP en mayúsculas, fuente : charter one. Por otro lado, Alex avanza algunos pasos hasta un expositor oxidado. Interrumpe a la persona en prácticas ocupada en cubrirlo de cargadores de todos los modelos ; alla termina dejando su móvil para consultar la pantalla táctil. « Sí, sí está hecho. » Entonces, la tendera revisa y saca una caja de madera de debajo del mostrador. Adentro encuentra el paquete. Allí, Alex se sirve : toma un prospecto de una pila espesa y prueba el sello con cuidado. Se imprime en mayúsculas : CONSUMO. Satisfecho, deja los prospectos. Al salir, inspira profundamente antes de entrar a su auto, luego arranca tranquilamente, fundiéndose en tre la multitud y respectando los límites. Todos los coches del pasado, como el que conduce Alex, tienen que circular por un eje parálelo, sin rieles eléctricos. Las carreteras de asfalto ya no semantienen desde hace varios años, un vehículo abandonado puede quedar ahí durante meses antes de ser retirado por los servicios viales ; pero esto no molesta más que a los usuarios de estas carreteras, a aquellos que viven todavía en el pasado, a aquellos que conducen viejos cacharros. En la circunvalación, Alex piensa en despistar la patrulla. Sabe que lo persiguen cada vez que viene a la cuidad y no le importa. Los maderos se conforman con seguirlo después de haberlo localizado en una pantalla. Es una forma de contrato tácito entre los de afuera y las Brigada Municipales : si te comportas , cierran los ojos. Lo que odian, es la novedad, lo desconocido. Entonces más vale utilizar el mismo vehículo al cual están acostumbrados, y que vigilan de lejos, para entretenerse. Ahora , Alex sigue hacia el sur. Le quedan una decena de kilómetros por recorrer antes de alcanzar la puerta de la ciudad. A su derecha, naves eléctricos se deslizan a buena velocidad , sin ruido, sin choque, ya que el flujo de automóviles es denso peroe está regulado. Cada vehículo privado o público está equipado con un aparato que lo une a la red. Este chip multifunción da su posición geográfica al servidor que le responde modulando la velocidad del vehículo en función del tráfico. El conductor no se ocupa más que de la dirección ¡Es un progreso significativo ! Uno de estos avances tecnológicos que llevarán sin duda a grandes pasos a los integrados hacia un futuro cada vez más práctico, cada vez más eficaz. De todas formas, la atribución de estos aparatos queda hoy en día sumísa a ciertas condiciones : toda demanda debe ser acompañada de un justificativo de domiciliación en la ciudad, el coche a equipar debe tener menos de cinco años y sobretodo, se necesita una tarjeta de crédito acreditada. Ahora bien, Alex no tiene tarjeta. Para la dirección en la ciudad, hubiera podido arreglárselas pero para el coche, es necesaria una tarjeta. Sin tarjeta, no hay crédito, sin crédito, no hay coche. Y para obtener una tarjeta, primero hay que vender su tiempo. Es a ésto a lo que llaman estar integrado : estar dispues to a vender su tiempo a cambio de una tarjeta que permita acceder a todo lo que el progreso produce como comodidades, como distracciones. Hace ahora7 u 8 años que pasamos a utilizar esta tarjeta única. El objeto tenía que ser el nuevo símbolo de la libertad individual, personal, y contiene los datos siguientes, grabados en el plástico : Estado civil-apellido- nombre- fecha y lugar de nacimiento Dirección- teléfono- dirección de correo eléctrico Formaciones-competencias- conocimientos especializados- empleos desempeñados Permiso de conducir- salvoconductos Datos bancarios-judiciales- notariales Chequeo médico-grupo sanguíneo- compatibilidades relativas a los tejidos orgánicos A esto se añaden los contratos de seguros y de alquiler, los créditos en trámite, la función de llave universal y por supuesto de tarjeta de crédito. Toda la pesadez administrativa se encuentra eliminada súbitamente, por la puesta en relación coherente de datos fragmentados ; es la libertad encontrada de nuevo por millones de ciudadanos perdidos en esta sociedad liberal post-kafkiana de principio de siglo ; ¡una revolución que pretende la reconstitución del tejido social borrando las apariencias de la desigualdad ! Este paso a la tarjeta única había sido votado por referendum. El estado tenía entonces que fabricarlas : una por individuo, una por ciudadano legal del país. Pero los bancos bloquearon el proceso. Se negaron a avalar a los endeudados y a quienes habían tenido algún problema bancario reciente. Para ellos, estas personas no son conciente del valor del dinero y esta forma de deficiencia pone en peligro la sociedad. ¿ Cómo confiar en quienes toman a la ligera las fluctuaciones de su cuenta bancaria ? Los banqueros se pusieron de acuerdo para administrar a su manera las cuentas de todos los habitantes del país, pero era necesario- precaución elemental- excluir primero a quienes se arriesgaran a desencadenar una catástrofe desequilibrando los flujos por sus locuras. A pesar de las sublevaciones, reprimidas sin remordimiento, el estado había cedido. Así es como aquellos a quienes se le prohibía acceder a una cuenta bancaria, aquellos que habían quebrado, quien estaba sobre-endeudado, y que estaba subretribuido fueron sacrificados en aras de reformas fatales, llevando a una mundialización global dirigidas por los poseedores de buenos modelos económicos. Inmediatamente, fueron excluidos de la ciudades y vinieron a aumentar la lista de quienes ya vivían sin tarjeta ni talonario desde hacía mucho tiempo, Alex había sido parte de esta hornada Aproximadamente dos kilómetros antes del check-point, un área de descanso en ruinas era alcanzable únicamente por la antigua carretera. La gasolinera se quemó durante los eventos y desde entonces, reemprendió la vegetación, levantando el asfalto y rompiendo el hormigón. El sitio está desierto. Alex aminora un poco la velocidad, la patrulla pasa por el otro carril. Lo esperará más lejos en el carril de emergencia pero él no volverá a aparecer y finalmente, los agentes no tendrán más que escribir en su informe : huella perdida a altura del área de Volvestre a las cinco y venticuatro de la tarde. Esto justificaría su incompetencia. Este área se convirtió rápidamente en un pasaje priviligiado para entrar en la ciudad o salir de ésta discretamente. Detrás del telón de vegetación empieza una carretera secundaria, un antiguo acceso de servicio que permite llegar a las carreteras departamentales. Este camino se aleja del perímetro de intervención de las Brigadas Municipales que deben, para continuar siguiendo un coche sin aparato, usar un helicóptero o una vista de satélite : muy caro, muy poco usado. De todas formas, a los maderos no les importa un bledo saber adónde va. Puede incluso irse al diablo, siempre que deje el sector sin provocar disturbios, su única preocupación es que los no-integrados, no provoquen agitación mientras estén en la ciudad y por supuesto que se queden en ella el menor tiempo posible. Tienen como consigna señalar los despalzamientos y los sitios frecuentados por todo individuo que llegue del exterior a otros « esbirros/policías », que se encargan de analizar y de cotejar estas informaciones. Juzgando que ya se había alejado bastante del barullo de la ciudad, Alex aparca a lo largo de la carretera desierta. Se estira, da algunos pasos sobre la calzada y nota, más abajo, árboles frutales. De un salto, atraviesa la cuneta y se encuentra entonces en un paseo de manzanos, una avenida larga y regular inundada de una lujosa vegetación. De tanto en tanto, percibe en todas partes árboles que, resurgiendo, habían dado frutas deformadas y desmedradas, manzanas como puños de bebes de piel roja y arrugada. Alex curioso, coge una y la muerde. El sabor acidulado deja un gusto dulce y delicado, un gusto del pasado, desconocido de los jóvenes integrados. Mientras come, sigue caminando por la alta hierba, explorando. El paseo de árboles se pierde a lo lejos delante de él, hacia un río, a cada lado se encuentran otros paseos paralelos y el conjunto está cercado por grandes alamos. Sin duda, se cultivaban allí en otra época todo tipo de frutas. Es sorprendente que nadie aún haya saqueado el sitio, sin duda desertado y abandonado desde hace tiempo. Volviendo hacia la carretera Alex carga con una pequeña provisión de manzanas rojas, después de apuntar con precisión en un mapa de carreteras la ubicación exacta de la huerta.

Capítulo 2- A la altura de Sta Croix, Alex enciende una radio rural, un antiguo módelo del ejercito español. Chisporrotea un sonido retorcido, rápido, electónico. El reconoce al estilo de O-live y sonríe. Lo imagina inclinado sobre sus máquinas, el cuerpo marcando el ritmo, las manos mezclando los sonidos, maltratando a los botones. Dentro de una hora aproximadamente, se habrá juntado con él , con él y con los otros miembros de la tribu que forman, todos los no integrados, asociados para ocupar una construcción aislada encaramada a una cumbre. Rápidamente, habían instalado una radio pirata cuyo rayo de emisión delimitaba su campo de influencia. Escuchando este sonido Alex sabe que está llegando, que está en territorio amigo. « ¿Entonces, como te fue ? » Bien, tengo los sellos. Al regresar, he descubierto frutales. Valdría la pena almacenar manzanas o peras, para hacer compotas ». Valerie se echó a reír. « Desconfia, podríamos tomarte al pie de la letra. » Están sentados en la mesa, en una cocina abierta al exterior. En el suelo, baldosas multicolores componen dibujos regulares, hipnóticos. Jean entra en el mismo momento en el Alex desenvuelve su botín de manzanas. Exclama encatado y de un bocado, se traga una entera, muy feliz de la sorpresa. Masticando, revuelve dentro de las cajas para sacar y probar los sellos. STOP CONSUMO « ¡Perfecto, dijo, ocasionará una desgracia !¿Nos ponemos manos a la obra ? – ¡Vamos ! » La idea de Alex es simple : se trata de recortar miles de rectángulos de papel, poner el eslogan en ellos antes de ir a dispersarlos en la ciudad. Para ello, elaboran un sistema ingenioso de aletas voladoras que levanta el paquete de octavillas, basta con tirar de un picaporte para que se escapen y caigan como la lluvia a decenas de metros a la redonda. Así es como hacen su propaganda revolucionaria ; la artimaña además, es muy eficaz y poco peligrosa ya que cuando una patrulla localiza una cometa en el aire, es demasiado tarde : su contenido cae rodando ya y los tipos han desaparecido, abandonando la máquina al viento. Jean y Alex se instalan en el taller para guillotinar tiras de papel. « ¿Qué tal en la ciudad ? » Como siempre, los integrados siguen con la mirada tan vacía. Me da la impresión de que no ven nada ni a nadie ; me deprime. Me pregunto si lo que hacemos toca a uno de cada mil. ¡ La fuerza de lo inconsciente tío ! Tenemos que seguir atiborrándoles el inconsciente de cosas diferentes de esas tonterías que que les endormecen, justamente para despertar en ellos algo enterrado, que ya no pasa más por el tubo. ¿Si… ? ¡Y además no tienen más que mover el culo ! ¡Venga, corta ! » Después de unos minutos, prosigue Alex. « Y aquí, qué tal ? Pasaron los chicos, llegan de Praga y bajan a Portugal. ¿Quieren asentarse ? Sí, es Valerie quien habló con ellos. Les guió por radio hasta la meseta Plantaurel. Durante unos cuantos días, todo irá bien. ¿Sabes lo que les pasa ? Tienen setas y los truecan por carne o especias. Pero creo que no nos quedan más. Y por frutas ? A ver, no tengo ni idea » Se ponen durante más de tres horas a recortar cuadrados de diez por diez.Cuando está hecho, vuelven dentro de la casa, donde Pierre y Valerie cocinan cantando Boris Vian. A su entrada, en la cocina de fundición, el fuego sopla de repente tan fuerte que acaba por llevárselo. Los cuatro se echan a reír cuando crepita el fuego, como para concluir. « Cómo andáis, pregunta Pierre ? Tenemos el papel, tenemos los sellos. Comemos y nos ponemos otra vez manos a la obra ¿Qué es ? pregunta Jean levantando una tapa¡No toques ! gruñe Valerie. Pues poned pues la mesa, os sirvo. Es pato con setas, una receta de su abuela. De mi tía abuela, rectifica Pierre. Se llamaba Nina, una verdadera bruja de corazón. ¿Una bruja ? Si. En realidad, la apodamos así porque era la única a la redonda que todavía sabía aprovechar los champiñones. Cuando comía trufas o que descuartizaba uno de sus conejos, la tachaban de salvaje, de bárbara. Eso no impide que el día que se armó una gorda, todos estaban como críos perdidos. Sin electricidad, sin platos congelados, sin tentempliés, ni quick-eat.¡ Había que verlos lamentarse ! Hay bastantes en el pueblo que morían de hambre : demasiado orgullosos para ir a ver a Nina. Date cuenta, los demás le deben mucho ¡Es ella quien me transmitió todos aquellos secretitos que me hacen un ser tan excepcional ! ¡Qué dices ! Sobretodo tuviste la potra de conocer paísanos. Bueno, a comer, propone Valerie. » Todos alaban a Nina y a sus fórmulas mágicas y comen con placer, entre el buen humor y el olor del festín. Se les adivina felices, compartiendo una alegría no fingida, sin sonrisas de convenienza ni risas forzadas. Alex es el único que parece más taciturno, menos propenso a divertirse : porque no puede parar de pensar en lo que viven los integrados. Cuando se produjeron los acontecimientos, tenía poco más de veinte años como Pierre y Valerie, pero él vivía en la ciudad. Y vuelve allá demasiado a menudo como para olvidar la vida que llevan allá. Saberlo le pone triste. Pierre y Valerie fueron criados juntos por una compañía de teatro callejera. Sus padres habían sentido el aleteo de la mariposa y, en previsión de la tormenta futura, optaron por una ocupación sensata de su tiempo : escupían fuego, hacían malabarismos y deambulaban a diez metros del suelo, en lugar de fabricar tonterías. En aquella época los demás, que creían ciegamente en la realidad de los mercados y de la tele les tomaban el pelo. Eran saltimbanquis modernos, bufones de un público exigente y a menudo ignorante. Pero esta opción de vivir deliberadamente al margen se reveló salvadora porque, en el momento en el que todo empezó a descontrolarse, vínculos sólidos que habían tejidos viajando por toda Europa sirvieron de base a la primera red de organización paralela. Valerie y Pierre siempre conocieron la libertad. Son conscientes de lo que significa y además, saben de maravilla como propagar a su alrededor la fuerza y el amor que les anima. Alex les admira. Cerca de ellos, sabe que la humanidad persiste y resiste al asalto de los ego. Desgraciadamente también puede considerar el margen que les aleja de los integrados, y este margen es tan grande que provoca en él una tensión que a veces es insufrible. Le cuesta trabajo creer que su acción, que sus acciones, tengan alguna posibilidad de llevar a una integrada a ser , después de haber pasado tantos años a parecer. Se desespera a veces ante la lucha a llevar, sabe que no cogerá los frutos y eso le mina. Para Jean, es también diferente. Mayor que ellos, vive su destino como la gran aventura de su vida. A él, le importan un bledo los integrados y su vida de mierda. Un día, había dejado todo plantado para escapar del sistema y después de ocho años de buscarse la vida, había encontrado por fín con las personas adecuadas. Por eso es por lo que se exaspera cuando Alex se preocupa por el porvenir de su contemporáneo. Eso es lo que llama el síndrome de la integración, como un mal del país. Según él si Alex se niega a vivir su libertad es porque no ha cortado bien con sus antiguas ataduras. Considera por haberlo hecho él mismo, que los integrados pueden cambiarlo todo si lo quieren realmente. Pero al mismo tiempo también sigue siendo conciente de que no todo el mundo está preparado para vivir libre. Sabe bien que numerosos humanos todavía necesitan referirse a una autoridad superior. Ya sea religiosa, política o económica : les tranquiliza saber que alguién sabe lo que ellos no saben. Delegan su responsabilidad y se conforman con consumir, y luego con el pretexto de pagar exigen ser atendidos, aconsejados, cuidados, nutridos, distraídos, adulados e incluso que les cuenten historias por la noche, antés de irse a dormir.

Capítulo 3- La fabricación de cometas es el campo reservado a Jean porque es el más habil con las manos, el que está más acostumbrado a manejar la sierra y la llave de diez. Por un propósito de ligereza, usa juncos finos unidos para formar el armazón. Por encima, tiende una tela recortada en forma de paracaídas, luego fija la caja de zapatos que contiene las octavillas. Una trampa cerrada por un velcro posibilita la abertura a distancia gracias a un cabo independiente. Basta con esperar a que el viento lleve el aparato a una decena de metros del suelo para activar el mecanismo, entonces, la lluvia de papel inunda el área en unos segundos. Cuando todo está listo, cargan el coche. Alex se instala al volante, lo acompañan Pierre y Valerie. Para Jean, ni hablar de volver a la ciudad por el momento, se siente demasiado mal allá, y de todas maneras, tiene otras cosas que hacer. En el camino, Alex indica la huerta a Valerie y promete pararse a la vuelta. La niebla que sube del arroyo aún disimula los árboles. Pierre se queda silencioso, concentrado en lo que tiene que hacer. Puede que sea su vigésima misión de propaganda y siempre salen adelante, pero en realidad todo depende de él. Si calcula mal la velocidad del viento o su dirección, la cometa puede estrellarse en un minuto contra los transeúntes arruinando así la operación y forzándoles a huir precipitadamente. Después de haber cruzado por el área de Volvestre, desembocan en la autopista. El asfalto está desierto. El sol calienta el suelo húmedo. Por abajo, se oyen los charcos enloquecidos, asustados por el efecto de las ruedas. Debajo del primer puente, Alex se fija en las cámaras que apuntan a la circulación. Detrás, Pierre despliega la capota ; en el cielo de repente despejado, ve correr a gran velocidad bonitas nubes blancas, señal de un claro duradero. Valerie no puede impedir de reírse delante de sus narices para saludarlos. Control 212 a central. Control 212 a central. Vehículo sin aparato localizado. Tipo : Peugeot 404. Color Beige. Dirección Norte. Repito : dirección Norte. El aire les fricciona las orejas. Pierre verifica la caja, su atadura sobre el armazón y por fin la ata al Velcro. Todo esta en su lugar listo para ser usado. Se acercan. Alex opta por rodear el centro de la ciudad para volver a subir hacia el lugar desde donde lanzarán las octavillas, cruzan lentamente el asfalto explotado. Unas alambradas aíslan la vieja carretera de un entorno hostil. Visto desde arriba parece como un hilo de verdor, que corta de través un rompecabezas geométrico. En este barrio todas las casas prefabricadas están colocadas en líneas regulares delimitando para cada una de ellas un cuadrado de césped enrollado. Algunos han cavado un agujero de agua, signo de prosperidad, otros han construido cocheras para proteger su vehículo personal. El conjunto está comunicado por anchos paseos de alquitrán rojo, sobre el cual es más fácil hacer uso del patinete. Los árboles están aúsentes, reemplazados por faroles ; y los niños juegan prudentemente, casi sin moverse, sin gritar, sin gesticular, ni reírse… incluso sin llorar. Central a todos los coches. Central a todos los coches. Vehículo sin aparato identificado. Tipo : Peugeot 404. Color : Beige Matrícula 3485 AJT 09. Orden de vigilancia sector noreste. Repito orden de vigilancia sector noreste. Legan a ver el puente. La obra (el cual), de casí un kilómetro de largo sin ningun cable suspendido, constituye la mejor pista de despegue que han encontrado por el momento. Desde allí, el viento siempre empuja las octavillas hacia las calles comerciales de los muelles, a veces algunos planean hasta la estación de trenes. Hoy el mensaje es claro. El eslogan está destinado a mostrar a los especuladores que el mercado sigue dependiendo de los consumidores. También es una exhortación medida, un consejo promulgado, una regla revelada hecha para parar los ataques sin sentido llevados por el ego contra una tierra cansada de soportar los caprichos de un género húmano. STOP CONSUMO. Coche 62 a la central. Coche 62 a la central. Vigilamos el sector. Orden bien recibida. Repito : orden bien recibida. Pierre evalúa el viento, lo inhala, lo acaricia para hacerse amigo de él. Luego baja completamente la capota y libera la cometa. Valerie lo ayuda aligerando el aparato mientras él se instala sentado, la espalda sujeta por los asientos delanteros. Echan el artefacto al aire y Pierre se habitúa a mantenerlo a uno o dos metros del coche. Cuando lo siente bien inflado, impaciente por levantarse, afloja la cuerda. El aleta blanca sale disparada como una flecha. En un instante esta a diez metros. Entonces, breves y fuertes ráfagas lo empujan fuera del carril de la carretera. Pierre intenta acompãrlo girándolo para no cruzar los cordeles pero el viento, demasiado irregular, maltrata el artefacto. Alex acelera un poco, aumenta la potencia para volver a colocarlo encima de ellos, paralelo al puente. Valérie se da cuenta de que no podrán llevarlo más alto sin arriesgarse a perderlo, entonces tira bruscamente del hilo que dispara. Coche 62 a la central. Coche 62 a la central. Localizamos cometa, repito : cometa localizada. Sector fluvial. Punto de conexión con el suelo evaluado a menos de un kilómetro. Nos dirigimos a la zona. Repito : nos dirigimos a la zona. En ese mismo momento, las octavillas inundan el cielo. El mogollón de papel se abate sobre los transaúntes, a la vez sorprendidos y estupefactos de que algo caiga del cielo. Ellos que habitualmente caminan puliendo el suelo con la mirada, presentan de repente al sol un rostro radiante e infantil…pero no dura mucho. Después de intercambiarse algunas miradas incrédulas, todo el mundo baja la cabeza de nuevo para leer : STOP CONSUMO Poco osan coger un papel, pero todos tienen el inconsciente impresionado como un negativo por el eslogan salvador. Y a lo largo del día la aventura extraordinaria será contada : Y por cierto, así es como sus mensajes circulan lo mejor : de boca en boca. « Operación lograda, repito operación lograda ! » Pierre había estado a punto de desistir en el momento del alejamiento : menos pesada, la cometa se alejaba ; pero él siempre insistía en mantenerla agarrada hasta la liberación de la última octavilla. Solamente en ese momento podía dejar escapar los cordeles y su alegría, relajando por fín la tensión acumulada. Al llegar al final del puente, el Peugeot entra en una calle concurrida para eclipsarse entre el tráfico. La capota del coche está en su sitio, nada les pone en evidencia salvo sus caras alegres. Coche 62 a la Central. Coche 62 a la Central. Vehículo localizado, repito : vehículo localizado. Tres individuos a bordo. Nada anormal que señalar, repito, Nada anormal que señalar ¿Petición de intercepción ? Valérie localiza la patrulla que desemboca por la derecha a toda velocidad, y se ubica a su altura en la red paralela. Ninguno de los tres mira en su dirección para evitar toparse con el ojo de la cámara. « Central a coche 62. Central a coche 62. Negativo, repito negativo. Orden de vigilancia. Para Usted.

Coche 62 a la central, mensaje bien recibido. Inicio de vigilancia : trece horas cuarenta y nueve minutos. Dirección sudeste. » Sin dejarles escapar/perderles de vista, la patrulla ralentiza y se queda detrás de ellos a algunos metros de distancia. Alex sabe que ya no tienen nada que temer hasta el área de salida, vuelve a coger entonces la circunvalación y conduce a la velocidad autorizada hacia el sur. Valérie vuelve a pasar atrás, donde Pierre lia un cigarillo comentando su proeza. Se pelean para encenderlo, pataleando de un lado a otro del asiento. Esto prodría intepretarse como una chiquillada más pero Alex les recuerda que la patrulla les graba constantemente. Como reacción ambos se agachan completamente, desaparecen detrás de los asientos para reírse a carcajadas, alternando besos y largos lametones. Solo aceptan volver a subir una vez salidos de la ciudad cuando por fín Alex aparca, en la hierba. « ¿Ahí está entonces tu huerta ? Sabes que vine por eso. Espero que los pájaros no se lo hayan papeado todo. » Valérie se abalanza hacia los frutales, liberados de la guata de la mañana. Corre por el paseo dando saltos laterales como hacen los niños felices. Luego para, dejándoles alcanzarlacon ella. Recoge una manzana amarilla. Por un instante duda en volver a desempeñar/escenificar la escena del pecado y echándose atrás, prefiere citar con estilo a Twain para acogerles en este nuevo mundo, este paraíso : « Todo parece mejor que como estaba ayer. En la precipitación del acabado final, habíamos dejado las montañas despedazadas/troceadas y algunas mesetas tan llenas de basuras y de escombros que su aspecto era sumamente preocupante. La prisa no va con bellas y nobles obras de arte ; ahora bien este mundo nuevo y majestuoso es seguramente una obra muy noble y bella. Seguramente está muy cerca de la perfección, a pesar de la rapidez de su realización. Contamos demasiadas estrellas en ciertos sitios y no bastantes en otros, pero sin duda, lo remediaremos uno de estos días. La Luna se soltó ayer por la noche, se deslizó, fuera del marco – es una pérdida muy grave ; tengo el corazón partido de solo pensarlo. No hay otros adornos ni decoración alguna que sea comparable con su belleza y su lustre. Hubiéramos debido atarla mejor. Ojala pudiéramos recuperarla… »* * Mark Twain. El diario de Eva. éd. mille et une nuits n°56.

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a cambio …

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